lunes, 11 de mayo de 2015

Noticia Marca 11/05/2015

Pep: “Siempre planteo los partidos para ganarlos. Somos el Bayern”

Pep Guardiola ha sido hoy muy claro en su mensaje previo a la vuelta de las semifinales de Champions League ante el Barça. Es realista y también optimista, será difícil remontar el 3-0 de la ida pero lo van a intentar. “Somos el Bayern. Siempre planteo los partidos para ganarlos”.

El técnico de Santpedor, que ha aclarado que cumplirá el año de contrato que le queda en el Bayern, ha explicado que tratarán de darle la vuelta al resultado “a través de nuestro juego”. “A mí me gustaría tener un juego directo y hacerlo bien, pero cuanto más rápido va el balón, más rápido viene y el Barça se ha convertido en el mejor equipo al contragolpe, es fantástico a la contra. Es uno de los matices que ha introducido”, ha matizado. “Me encantaría marcar tres goles en cinco minutos pero hay que controlar el partido con nuestro estilo, como en las ligas que hemos ganado. Quizá no sea suficiente. Pero no por decir “yo soy Pep’ y esto es el Bayern se ganan partidos. Hay que jugarlo”.

Pep ha insistido por eso que el Bayern debe “quitarles el balón y generar peligro a través de la posesión. No hay que salir pensando que vamos a marcar y que todo estará resuelto en 25 minutos. Mi opinión es que para marcar hay que generar buen fútbol”. “Y defender bien y atacar mejor de lo que hicimos en Barcelona”, ha reiterado.

Está convencido de que los jugadores están mentalizados de lo que hay en juego. “Estos jugadores han demostrado que quieren conseguirlo, pero no es lo mismo un 3-1 con el Porto que un 3-0 contra el Barça, pero es un objetivo, un reto estimulante. Lo intentaremos”. Él también lo está. “No estoy aquí para ser el mejor entrenador del mundo. Esto, con perdón, es una mierda. Estoy aquí para ayudar al club y a mis jugadores . Hice lo que pude en Barcelona y aquí hago lo mismo. Es un sueño estar aquí. Quiero ganarlo todo”.

Preguntado por la forma de parar a Messi, no se ha explayado tanto como en la ida. “No he hablado con los jugadores sobre él. Como todos, le tienen respeto” y ha añadido que sin Robben, Ribery, Alaba y otros jugadores, el Bayern ha seguido compitiendo igual. Claro que sin ellos perdemos calidad, pero nos alcanzará”.

 

Ni para Iker Casillas ni para sus compañeros es una situación fácil. Los pitos del Bernabéu, esos mismos que el portero llegó a reclamar en su día para él para evitar tensiones con el resto del equipo, llevaron al capitán a hacer un gesto de desconsideración a la grada de manera poco reflexiva y que le deja señalado.
Decir que Casillas está tranquilo sería desvirtuar una realidad que en la tarde del sábado le jugó una mala pasada. Sabe que su gesto no fue adecuado y que sobra en su historial, pero por el momento todo lo sucedido ante el Valencia no le lleva a cambiar de idea.
Iker sigue firme en su propósito de cumplir contrato. Ya sea como titular o como suplente. Salvo que el presidente le llame, tal y como sucedió la temporada pasada, y le ponga sobre la mesa una posible resolución del contrato, su postura seguirá siendo la misma. "Me quedo hasta 2017", ha comentado en repetidas ocasiones.
Parte de su entorno profesional le aconseja abrir la puerta, buscar una solución que ponga fin a una tensión que ya no son sólo rumores y silbidos esporádicos, sino un ambiente irrespirable que se corta con un cuchillo. El portero cree que las protestas no son de todos los seguidores y sí de ese grupo nacido a partir de sus diferencias con Mourinho.
Florentino Pérez y sus directivos están a la espera. No ocultan que buscan portero e incluso algunos dicen que dos , porque Keylor Navas no convence a todo el mundo dentro del madridismo. David de Gea es la primera alternativa, por 40 millones de euros. Casillas sabe de las negociaciones y de la intención de fichar al menos un portero. No le preocupan lo más mínimo.
El presidente no se ha pronunciado. Busca tiempo, dilatar una solución a la espera de que termine la temporada y esta se pueda salvar con la presencia blanca en la final de Berlín. Sabe que hay un problema y que debe poner fin a una complicada situación que ya convive con la realidad blanca desde hace un año.
Mientras, Ancelotti sigue confiando en su capitán. No ha dado muestra alguna de dejar de contar con él como titular en el partido del miércoles.

 

Ni para Iker Casillas ni para sus compañeros es una situación fácil. Los pitos del Bernabéu, esos mismos que el portero llegó a reclamar en su día para él para evitar tensiones con el resto del equipo, llevaron al capitán a hacer un gesto de desconsideración a la grada de manera poco reflexiva y que le deja señalado.
Decir que Casillas está tranquilo sería desvirtuar una realidad que en la tarde del sábado le jugó una mala pasada. Sabe que su gesto no fue adecuado y que sobra en su historial, pero por el momento todo lo sucedido ante el Valencia no le lleva a cambiar de idea.
Iker sigue firme en su propósito de cumplir contrato. Ya sea como titular o como suplente. Salvo que el presidente le llame, tal y como sucedió la temporada pasada, y le ponga sobre la mesa una posible resolución del contrato, su postura seguirá siendo la misma. "Me quedo hasta 2017", ha comentado en repetidas ocasiones.
Parte de su entorno profesional le aconseja abrir la puerta, buscar una solución que ponga fin a una tensión que ya no son sólo rumores y silbidos esporádicos, sino un ambiente irrespirable que se corta con un cuchillo. El portero cree que las protestas no son de todos los seguidores y sí de ese grupo nacido a partir de sus diferencias con Mourinho.
Florentino Pérez y sus directivos están a la espera. No ocultan que buscan portero e incluso algunos dicen que dos , porque Keylor Navas no convence a todo el mundo dentro del madridismo. David de Gea es la primera alternativa, por 40 millones de euros. Casillas sabe de las negociaciones y de la intención de fichar al menos un portero. No le preocupan lo más mínimo.
El presidente no se ha pronunciado. Busca tiempo, dilatar una solución a la espera de que termine la temporada y esta se pueda salvar con la presencia blanca en la final de Berlín. Sabe que hay un problema y que debe poner fin a una complicada situación que ya convive con la realidad blanca desde hace un año.
Mientras, Ancelotti sigue confiando en su capitán. No ha dado muestra alguna de dejar de contar con él como titular en el partido del miércoles.
Ni para Iker Casillas ni para sus compañeros es una situación fácil. Los pitos del Bernabéu, esos mismos que el portero llegó a reclamar en su día para él para evitar tensiones con el resto del equipo, llevaron al capitán a hacer un gesto de desconsideración a la grada de manera poco reflexiva y que le deja señalado.
Decir que Casillas está tranquilo sería desvirtuar una realidad que en la tarde del sábado le jugó una mala pasada. Sabe que su gesto no fue adecuado y que sobra en su historial, pero por el momento todo lo sucedido ante el Valencia no le lleva a cambiar de idea.
Iker sigue firme en su propósito de cumplir contrato. Ya sea como titular o como suplente. Salvo que el presidente le llame, tal y como sucedió la temporada pasada, y le ponga sobre la mesa una posible resolución del contrato, su postura seguirá siendo la misma. "Me quedo hasta 2017", ha comentado en repetidas ocasiones.
Parte de su entorno profesional le aconseja abrir la puerta, buscar una solución que ponga fin a una tensión que ya no son sólo rumores y silbidos esporádicos, sino un ambiente irrespirable que se corta con un cuchillo. El portero cree que las protestas no son de todos los seguidores y sí de ese grupo nacido a partir de sus diferencias con Mourinho.
Florentino Pérez y sus directivos están a la espera. No ocultan que buscan portero e incluso algunos dicen que dos , porque Keylor Navas no convence a todo el mundo dentro del madridismo. David de Gea es la primera alternativa, por 40 millones de euros. Casillas sabe de las negociaciones y de la intención de fichar al menos un portero. No le preocupan lo más mínimo.
El presidente no se ha pronunciado. Busca tiempo, dilatar una solución a la espera de que termine la temporada y esta se pueda salvar con la presencia blanca en la final de Berlín. Sabe que hay un problema y que debe poner fin a una complicada situación que ya convive con la realidad blanca desde hace un año.
Mientras, Ancelotti sigue confiando en su capitán. No ha dado muestra alguna de dejar de contar con él como titular en el partido del miércoles.


Leer más: Iker Casillas sigue decidido a quedarse en el Real Madrid - MARCA.com
Ni para Iker Casillas ni para sus compañeros es una situación fácil. Los pitos del Bernabéu, esos mismos que el portero llegó a reclamar en su día para él para evitar tensiones con el resto del equipo, llevaron al capitán a hacer un gesto de desconsideración a la grada de manera poco reflexiva y que le deja señalado.
Decir que Casillas está tranquilo sería desvirtuar una realidad que en la tarde del sábado le jugó una mala pasada. Sabe que su gesto no fue adecuado y que sobra en su historial, pero por el momento todo lo sucedido ante el Valencia no le lleva a cambiar de idea.
Iker sigue firme en su propósito de cumplir contrato. Ya sea como titular o como suplente. Salvo que el presidente le llame, tal y como sucedió la temporada pasada, y le ponga sobre la mesa una posible resolución del contrato, su postura seguirá siendo la misma. "Me quedo hasta 2017", ha comentado en repetidas ocasiones.
Parte de su entorno profesional le aconseja abrir la puerta, buscar una solución que ponga fin a una tensión que ya no son sólo rumores y silbidos esporádicos, sino un ambiente irrespirable que se corta con un cuchillo. El portero cree que las protestas no son de todos los seguidores y sí de ese grupo nacido a partir de sus diferencias con Mourinho.
Florentino Pérez y sus directivos están a la espera. No ocultan que buscan portero e incluso algunos dicen que dos , porque Keylor Navas no convence a todo el mundo dentro del madridismo. David de Gea es la primera alternativa, por 40 millones de euros. Casillas sabe de las negociaciones y de la intención de fichar al menos un portero. No le preocupan lo más mínimo.
El presidente no se ha pronunciado. Busca tiempo, dilatar una solución a la espera de que termine la temporada y esta se pueda salvar con la presencia blanca en la final de Berlín. Sabe que hay un problema y que debe poner fin a una complicada situación que ya convive con la realidad blanca desde hace un año.
Mientras, Ancelotti sigue confiando en su capitán. No ha dado muestra alguna de dejar de contar con él como titular en el partido del miércoles.


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Ni para Iker Casillas ni para sus compañeros es una situación fácil. Los pitos del Bernabéu, esos mismos que el portero llegó a reclamar en su día para él para evitar tensiones con el resto del equipo, llevaron al capitán a hacer un gesto de desconsideración a la grada de manera poco reflexiva y que le deja señalado.
Decir que Casillas está tranquilo sería desvirtuar una realidad que en la tarde del sábado le jugó una mala pasada. Sabe que su gesto no fue adecuado y que sobra en su historial, pero por el momento todo lo sucedido ante el Valencia no le lleva a cambiar de idea.
Iker sigue firme en su propósito de cumplir contrato. Ya sea como titular o como suplente. Salvo que el presidente le llame, tal y como sucedió la temporada pasada, y le ponga sobre la mesa una posible resolución del contrato, su postura seguirá siendo la misma. "Me quedo hasta 2017", ha comentado en repetidas ocasiones.
Parte de su entorno profesional le aconseja abrir la puerta, buscar una solución que ponga fin a una tensión que ya no son sólo rumores y silbidos esporádicos, sino un ambiente irrespirable que se corta con un cuchillo. El portero cree que las protestas no son de todos los seguidores y sí de ese grupo nacido a partir de sus diferencias con Mourinho.
Florentino Pérez y sus directivos están a la espera. No ocultan que buscan portero e incluso algunos dicen que dos , porque Keylor Navas no convence a todo el mundo dentro del madridismo. David de Gea es la primera alternativa, por 40 millones de euros. Casillas sabe de las negociaciones y de la intención de fichar al menos un portero. No le preocupan lo más mínimo.
El presidente no se ha pronunciado. Busca tiempo, dilatar una solución a la espera de que termine la temporada y esta se pueda salvar con la presencia blanca en la final de Berlín. Sabe que hay un problema y que debe poner fin a una complicada situación que ya convive con la realidad blanca desde hace un año.
Mientras, Ancelotti sigue confiando en su capitán. No ha dado muestra alguna de dejar de contar con él como titular en el partido del miércoles.


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Ni para Iker Casillas ni para sus compañeros es una situación fácil. Los pitos del Bernabéu, esos mismos que el portero llegó a reclamar en su día para él para evitar tensiones con el resto del equipo, llevaron al capitán a hacer un gesto de desconsideración a la grada de manera poco reflexiva y que le deja señalado.
Decir que Casillas está tranquilo sería desvirtuar una realidad que en la tarde del sábado le jugó una mala pasada. Sabe que su gesto no fue adecuado y que sobra en su historial, pero por el momento todo lo sucedido ante el Valencia no le lleva a cambiar de idea.
Iker sigue firme en su propósito de cumplir contrato. Ya sea como titular o como suplente. Salvo que el presidente le llame, tal y como sucedió la temporada pasada, y le ponga sobre la mesa una posible resolución del contrato, su postura seguirá siendo la misma. "Me quedo hasta 2017", ha comentado en repetidas ocasiones.
Parte de su entorno profesional le aconseja abrir la puerta, buscar una solución que ponga fin a una tensión que ya no son sólo rumores y silbidos esporádicos, sino un ambiente irrespirable que se corta con un cuchillo. El portero cree que las protestas no son de todos los seguidores y sí de ese grupo nacido a partir de sus diferencias con Mourinho.
Florentino Pérez y sus directivos están a la espera. No ocultan que buscan portero e incluso algunos dicen que dos , porque Keylor Navas no convence a todo el mundo dentro del madridismo. David de Gea es la primera alternativa, por 40 millones de euros. Casillas sabe de las negociaciones y de la intención de fichar al menos un portero. No le preocupan lo más mínimo.
El presidente no se ha pronunciado. Busca tiempo, dilatar una solución a la espera de que termine la temporada y esta se pueda salvar con la presencia blanca en la final de Berlín. Sabe que hay un problema y que debe poner fin a una complicada situación que ya convive con la realidad blanca desde hace un año.
Mientras, Ancelotti sigue confiando en su capitán. No ha dado muestra alguna de dejar de contar con él como titular en el partido del miércoles.
Ni para Iker Casillas ni para sus compañeros es una situación fácil. Los pitos del Bernabéu, esos mismos que el portero llegó a reclamar en su día para él para evitar tensiones con el resto del equipo, llevaron al capitán a hacer un gesto de desconsideración a la grada de manera poco reflexiva y que le deja señalado.
Decir que Casillas está tranquilo sería desvirtuar una realidad que en la tarde del sábado le jugó una mala pasada. Sabe que su gesto no fue adecuado y que sobra en su historial, pero por el momento todo lo sucedido ante el Valencia no le lleva a cambiar de idea.
Iker sigue firme en su propósito de cumplir contrato. Ya sea como titular o como suplente. Salvo que el presidente le llame, tal y como sucedió la temporada pasada, y le ponga sobre la mesa una posible resolución del contrato, su postura seguirá siendo la misma. "Me quedo hasta 2017", ha comentado en repetidas ocasiones.
Parte de su entorno profesional le aconseja abrir la puerta, buscar una solución que ponga fin a una tensión que ya no son sólo rumores y silbidos esporádicos, sino un ambiente irrespirable que se corta con un cuchillo. El portero cree que las protestas no son de todos los seguidores y sí de ese grupo nacido a partir de sus diferencias con Mourinho.
Florentino Pérez y sus directivos están a la espera. No ocultan que buscan portero e incluso algunos dicen que dos , porque Keylor Navas no convence a todo el mundo dentro del madridismo. David de Gea es la primera alternativa, por 40 millones de euros. Casillas sabe de las negociaciones y de la intención de fichar al menos un portero. No le preocupan lo más mínimo.
El presidente no se ha pronunciado. Busca tiempo, dilatar una solución a la espera de que termine la temporada y esta se pueda salvar con la presencia blanca en la final de Berlín. Sabe que hay un problema y que debe poner fin a una complicada situación que ya convive con la realidad blanca desde hace un año.
Mientras, Ancelotti sigue confiando en su capitán. No ha dado muestra alguna de dejar de contar con él como titular en el partido del miércoles.

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